21 Marzo 2010
Todos lo buscamos en cada rincón de cada tugurio donde creemos que puede haber consuelo. En el fondo, casi todos lo anhelamos con fuerza aunque la gran mayoría no lo reconocerán nunca.
Su última esencia se conserva aún, pero apenas puede advertirse, ni de lejos, ni de coña. Han pasado demasiadas cosas.
Todos huimos de él. He oído mil y un motivos: miedo, egoísmo, pereza, comodidad, miedo otra vez…
A veces estamos a punto de conseguirlo y lo rozamos con los dedos…, pero termina desvaneciéndose para siempre en una palabra…, en una ilusión, en un frágil intento, en una excusa idiota, en cualquier error…
Yo creo que en el fondo todos lo buscamos aunque sí es verdad que antes de él estamos nosotros, nuestro egoísmo y la comodidad de nuestro culo sentado en el sillón. Pero, a veces…, sólo a veces, nos despistamos un instante, tan sólo un segundo dejamos de estar alerta y entonces sentimos que lo deseamos. Pensamos incluso que sería posible alcanzarlo, hacerlo realidad como lo hacen los demás… Y es entonces cuando escribimos canciones y las cantamos por la calle, y planeamos días enteros pintando de colores el segundero del reloj, es tan absurdo. Pero eso es sólo una teoría mía.
Yo una vez lo rocé con los dedos. Casi cuando estaba a punto de quedármelo para siempre se desvaneció y desde entonces nunca más he vuelto a verlo. Ahora vuelvo a renegar y a maldecirlo y lo quiero lejos de mí como hacen los demás. Eso es lo que queremos todos. Todos. Imagino que unos lo querrán de verdad y a otros no les quedará más remedio. Pero nadie dirá que lo desea. Miraremos siempre a otro lado porque lo cierto es que el amor ya no existe. Y no existe porque es el único modo de seguir con el corazón entero. Esta es la única forma de sobrevivir. Y lo sabemos.
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31 Octubre 2009

"A veces sentirse sola y cerrar los ojos, dejar que el tiempo fluya a través de mis venas y evadirme..., eso suele funcionar. Pero al abrirlos de nuevo, vuelvo a la realidad y despierto y te vuelvo a echar de menos. Tú, siempre tú. En cada sueño, en cada idea, en cada pensamiento. Nunca creí que me volviera a pasar esto. Tenía la esperanza, pero nunca confié del todo en que fuese cierto volver a sentir esto: reírme todo el tiempo, mirarte a los ojos y saber que sabes lo que pienso, pasmar el aire entre las nubes, perder la hora porque ya siempre me la darás tú. Y todas las canciones, y todas las letras y todos los poemas. Y ya la vida es un poema de Neruda. Nada, nada, ya nada es igual si no estás tú. Voy por la calle flotando entre las nubes y no me importa nada porque hoy, tras mucho tiempo, vuelvo a estar enamorada."
Hace algo más de un año que escribí esas letras... Hoy hace poco menos de un año que te fuiste. Y hoy tengo la absoluta certeza de que jamás volverás. Sé que jamás volveré a tenerte. Es saber que "jamás". Tener claro que jamás volverás.
Hoy ya apenas recuerdo los rasgos de tu cara..., tus gestos, ni tu mirada..., ni tu sonrisa. Recuerdo muchas otras cosas, recuerdo que me encantaba tu mirada y verte reír, pero no soy capaz de recordar tu mirada. Las líneas de tu rostro, están desdibujadas en mi memoria, es imposible..., no puedo..., apenas puedo retener tu rostro.
Eras tan poco y me llenaste tanto... Cómo algo tan vacío pudo llenarme así?
Ahora, un año después de todo aquello, hay días que pienso que eres lo puto peor que me pasó en mi vida. Otras veces-muchas menos-pienso que por lo menos tuve suerte en sentir un amor como el que yo sentía, porque hay gente que muere sin conocerlo. Además, estoy convencida de que algo así, tan poderoso, sólo se siente una vez en la vida. Y recuerdo que te lo dije. Y creo que tú dijiste algo parecido. Aunque claro..., tú dijiste tantas cosas...
Supongo que así es el amor. Amor es dolor. Es la cosa más egoísta del mundo.
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23 Octubre 2009
A veces la vida nos da tremenda hostia que todo nuestro mundo se rompe en pedazos. De un día para otro se trunca. Adiós. Hasta el punto que nos preguntamos si no será mejor así, hasta el punto de que ya no sabemos si merece la pena. Nosotros no podemos saber lo que es mejor. Simplemente creo que tememos lo que desconocemos.
Si al final estamos siempre solos, todos nos quedamos solos... Todos.
Sé que no me vas a leer ni mucho menos entender lo que digo, aunque quizá algún día tengas la oportunidad de hacerlo, quién sabe! La vida es así de caprichosa que nunca garantiza nada, tú lo sabes mejor que nadie.
Pero en estos momentos me gustaría tanto poder ser inerte y no sentir nada..., no tener recuerdos, alma ni corazón. No sentir dolor ni poder comprenderlo. No existir.
Ser el calor de un beso a través del viento, que recorre el espacio que nos separa y se queda contigo.
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10 Octubre 2009
"Me gustaría tanto poder ser caballo en este instante..., y poder correr libre, tan lejos de aquí... Tan lejos como nunca hubiese podido soñar, tan lejos que no pudiese oír sus gritos, sus humillaciones y mis propios lamentos. Tan lejos que no pudiera llorar más lágrimas por su culpa. Ya casi apenas oiría el sonido de la infelicidad, Dios cómo retumba en mis oídos! Porque soy tan infeliz..., tan infeliz... Y a medida que fuese galopando el viento limpiaría las huellas de mi rostro. Las huellas de la completa desesperación que me ha acompañado por tantos, tantos años. Me iría tan lejos..., me gustaría tanto, Dios cómo me gustaría poder alcanzar la paz, la felicidad, el hallar un sentido a mi vida tan lejos de aquí. Porque no acabo de descubrir qué sentido tiene mi vida, esta vida. Porque hoy me dijo que tengo la vida que me merezco..., y yo quiero escapar tanto de esa idea... Tengo que merecer algo más. No se me ha podido dar la opción de vivir para que lo único que me espere sea esto. Esta crueldad, esta ruindad, esta agonía. Esta muerte lenta que suma mil y una decepciones continuadas en su interior.
Tiene que haber un lugar para mí más blanco, más transparente donde el agua caiga sobre mi cuerpo y se deslice lentamente, pausadamente. No hay prisa, tengo todo el tiempo del mundo. Puedo hacer lo que quiera. Yo soy la dueña de mí misma. Tiene que haber más paz. Estoy convencida de que hay un lugar mejor, una vida mejor que es realmente la que merezco. Tiene que haberla. Porque no es posible que mi vida permanezca por siempre unida a un ser tan insignificante, tan vacío, tan ruin y tan inútil como ese.
Hoy me han hecho tanto, tanto, tanto daño; me han herido tan profundo que las secuelas las llevaré todos los días de mi vida, lo sé. Pero también he aprendido algo, no dejaré de luchar. No voy a dejar de luchar, aunque todo esté en mi contra, voy a conseguirlo. Tengo que conseguirlo. Algún día me iré de aquí. Algún día tendré la vida que me merezco. Y ese día, no pienso mirar atrás. Ese día sé que seré cruel porque no voy a mirar atrás. Les dejaré en el camino. Aunque me desgarre por dentro no voy a mirar atrás. Y pagarán por todas y cada una de las piedras que me han puesto en ese mismo camino; por cada una de las humillaciones que me hicieron sentir, por cada una de las lágrimas inútiles que me hicieron derramar; por cada uno de los insultos, desprecios que me hicieron soportar. Por todas las veces que me hicieron perder las ganas de vivir.
Yo ya hace mucho tiempo que dejé de quererle...; pero hoy me ha hecho sentir tan mierda que he querido escribirlo para no olvidarlo nunca.
Hoy no soy nada, lo sé. Sólo soy un insecto que aplasta contra el suelo, no significo absolutamente nada, no valgo nada. No merezco nada. Pero cuando ese día llegue, seré como el caballo blanco que sueño ser ahora. Libre.
Y correré tan rápido, tan rápido..., que cuando se de cuenta ya me habré ido para siempre."
16,00 h.; 10 de Octubre de 2009.
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24 Agosto 2009
Hay cosas que viven enterradas, sumergidas bajo toneladas de cemento. Y, por mucho que nos empeñemos, el día menos pensado salen a flote.
Todo sale a flote aquí, en la orilla del mar. Parece que los pensamientos vuelan con la velocidad de las olas, parece que es más fácil pensar en todo, comerme la cabeza, pensar en ti mirando al mar. Ya apenas lo hago. Pensar en ti. Pero sólo por hoy me lo he permitido. Y he recordado dónde estabámos hace un año. Tú y yo. Ese personaje inventado que eras tú y el personaje sobre mí misma que lograste crear. Y lo pienso y parece todo un sueño que nunca ocurrió..., una eternidad de siglos de piedra han debido pasar para que los recuerdos de aquel verano pesen tanto en la memoria de las cosas enterradas.
Y es que hay cosas que viven bajo tierra en nuestra memoria, y aprovechan un momento en que nos descuidamos para atacar. Como las fanecas bravas. Atacan a traición. Sin darte tiempo a reaccionar, a tratar de defenderte... Y traen a mi mente un sinfín de pensamientos. En los cafés de las mañanas. En las conversaciones de toallas. Y en las puestas de sol. En las noches de este verano.
Nada queda del lugar donde lo aposté todo. Nada.
Ni siquiera las fotos. Las pruebas del delito. Todo quemado. Arde el infierno del calor que hace. Las 3 del mediodía y me quema la piel sobre el cuerpo. Abro los ojos y el mar destella ante mí centenares de miles de veces en segundos microscópicos. Me he quemado. Estoy en la playa a horas que no debería estar. Y estoy sola. Sin ti. Sin ti no sé vivir, no me encuentro a mí misma, a la persona que querría ser, que me encanta ser, la persona que se me da bien ser. Que no puedo seguir, que no encuentro la alegría en ningún sitio. Despierto de la locura: resulta que hasta las fanecas bravas se pueden pescar...Y me he quemado de pensar en ti. El problema de darlo todo es que si te quemas, te quedas en la calle, sin casa, sin nada. Por eso es mejor, no darlo nunca todo y tener siempre un lugar seguro adonde volver.
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18 Junio 2009
"Hoy hace dos años que te fuiste. Y sigo pensando en ti. Sigo sin creerme que ya no estés aquí... , y lo que más me jode, es seguir sin saber, dos años después, dónde estás.
Hace dos años te escribí una carta donde te decía, entre otras muchas cosas, que yo te iba a recordar siempre, porque sabía que seguirías viviendo en mí mientras lo hiciese. Y así es. Ni siquiera he sido capaz de borrar tu número, aunque sepa que ya nunca lo voy a marcar. Dos años después, tú sigues estando aquí. Y pueden pasar veinte, treinta y seguirás estando aquí, en mí. Estás en el soplo de viento frío que no espero y que me hace temblar. Estás en cada letra y en cada nota que me emocionan. Estás en mi soledad. Y en cada sonrisa, como sonreías tú. Estás en cada minuto del reloj, latente. Y a lo lejos, en el horizonte, con el mar. Estás en la vida de cada niño que me sonríe por la calle, cómo se ríen... Y en cada baile bajo la lluvia que me da por hacer... Y en cada canción nueva que consigue sacar algo de mí. Estás en cada sueño que soñé. Y también en los grandes sueños que se me rompieron en pedazos entre los dedos de las manos... Nunca me abandonas, y la verdad, es que consigues darme fuerzas para seguir adelante. Has de saber que, lo poco que me dejaste, todavía pervive.
Como ves, yo sigo recordándote llena de vida, de colores, de naranja, como la sonrisa alegre que me despertaba cada mañana en el autobús del colegio..., y la mirada de plata inmensa, expectante...Tú sigues clara en mí. Tus risas, tu mirada dulce, tu voz..., tu voz hablándome siempre, tus sueños, la forma de tu letra, el sonido de tu nombre en el aula...
La sola posibilidad de que seas sólo un recuerdo para mí me devora el alma y consume mi mente. Me consumo en la impotencia de mi tiempo. Y sigo odiándome por tenerlo. Tiempo..., sólo es cuestión de tiempo. Unos lo tienen y otros no. A ti se te acabó en lo mejor, y a mí..., a mí me toca vivirlo sin saber cuándo se acabará. En el fondo..., sólo somos un puto reloj de arena.
Soy muy consciente de esto. Todo es cuestión de tiempo aquí. Todos tenemos una fecha, un día, de un mes, de un año. Da igual lo que te enmpeñes en luchar, ese día llegará. Lo peor es cuando el tiempo se le acaba a alguien a quien amas. Es la destrucción del alma. La mortal soledad la que nos espera al llegar a casa. No creo que haya muchas cosas más duras que ese sentimiento de vacío y de abandono, de abatimiento. La vida es una carrera hacia la muerte. Y tengo muy claro que yo, como todos, algún día llegaré a la meta. Cuando menos me lo espere me ocurrirá lo mismo que te ocurrió a ti y mi reloj también se partirá en mil pedazos...; y tampoco yo tendré tiempo para despedirme de nadie, no tendré un segundo para lamentarme, no podré decir una palabra, apenas me daré cuenta de que se acaba el juego para poder alzar la voz, para protestar, que quiero más...
Pero, no te voy a mentir, en un día como hoy no puedo evitar sentirme mal. Hoy me siento mal, me siento triste y melancólica, muy sola. Una soledad inhumana que se pega a los huesos. Hoy, todo está negro, oscuro, vacío. Sólo hay vacío. Sólo escucho el eco de mis letras. Hoy es como aquel domingo que parece nunca terminar... Siento como si ese domingo lluvioso lleno de aceite me atrapara de nuevo, volviera otra vez a mí, teniendo que revivirlo una y otra vez...., qué sensación tan real! La verdad es que sobrevivo a duras penas en el día de hoy.
Siempre que pasa algo así, decimos lo mismo pero es que no hay mayor verdad en el maldito mundo que ésta: hay que aprovechar el tiempo que tenemos porque nunca sabremos cuándo se acabará... y cuando llegue ese día todos querremos sentir que realmente hemos tenido tiempo para vivir. Ahora trato de no dejar en la boca frases perdidas. Soy capaz de ver la transparencia con la que deberíamos vivir y apenas vivimos. Soy capaz de darme cuenta del tiempo que perdemos en cosas inútiles y me siento muy mal conmigo misma y contigo cada vez que me faltan las ganas de vivir. Trato de ser una persona de la que estés orgullosa cada día. Espero algún día, en algún momento, conseguirlo.
Mil besos Sandra. Te quiero.
17 de Junio de 2009"
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13 Junio 2009
Si por un instante me olvidara del puto egoísmo que dirige mi inútil vida y pensara en lo que sufren todos los que están a mi alrededor..., estoy segura de q aprendería muchas cosas. Aprendería a no decir que no, y a aceptar las cosas de la vida según vayan viniendo. Aprendería a dar las gracias más a menudo. Pero el ser humano es egoísta por naturaleza y yo sólo pienso en mí, todo el tiempo en mí. Subo una escalera de caracol que me atrapa y me marea y lo único en lo que soy capaz de pensar es si llegaré arriba. No me importa si llegarán los demás, o si tan sólo los demás tienen una jodida escalera por la que trepar o están hundidos en la mierda.
Hoy me pasó una cosa que me ha pasado muy pocas veces y con muy pocas personas. Es un escalofrío que recorre mi cuerpo. Pero no uno de esos que te dejan helado y te erizan la piel y los pelos de la nuca. No tiene nada que ver con eso. Es un escalofrío interior, por dentro del cuerpo, no por fuera. Como una pequeña descarga eléctrica, rescoldo de una gran energía anterior, y que parece como querer dar sus últimos coletazos. Me vienen miles de flashes a la cabeza..., y de entre un millón de esos flashes, hay uno en algún momento de la vida que viene acompañado por esa pequeña descarga eléctrica. Ya digo, como queriendo reivindicar, de algún modo, la gran energía que fue alguna vez. Es en plan "eh, yo estuve aquí!". Claro, me ha pasado mientras me venía a la mente un flash de un momento contigo. Estábamos en mi habitación y te pregunté por esa canción. Yo había notado que te gustara y me dijiste que la pusiera otra vez. Y sonó dos veces aquella noche. No sé por qué vino a mi mente ese flash, porque no estaba escuchando ni mucho menos esa canción. Pero vino, y con él esa sensación. Me ha pasado tan pocas veces..., y me jode tanto que siga quedando algo. En realidad, ya no necesito nada de ti, sólo que dejes de robarme la poca paz que me queda. Mañana, una vez más, volveré a brindar por el fin de los rescoldos. Y en ese momento, volverá a dar igual lo que sigan humeando.
"Oh, mi amor..., cariño, llevo hambriento por tu piel durante tanto y tan solitario tiempo... Y el tiempo pasa tan lento, y el tiempo puede hacer tantas cosas... Eres todavía mio? Necesito tu amor. Necesito tu amor..."
servido por alea_09
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18 Mayo 2009
"Tengo el corazón lleno de moscas que se mueven..."
Mi corazón es como una casa. Un sitio al que volver cuando estoy perdida y no se adónde ir. Cuando todo está mal, cuando todo va mal... A veces me siento como E.T. gritando aquello de "mi casa, mi casa...".
Y, como cualquier casa, está llena de habitaciones. Unas son más grandes, espaciosas y modernas donde guardo esos grandes tesoros que me arriesgaría a salvar en caso de incendio. Otras, sin embargo, parecen consumidas por el tiempo, con maderas podridas por la humedad. Habitaciones vacías, destartaladas y húmedas; como viejos fallados donde se almacenan trastos inútiles e inservibles que tu madre reza para que tires de una vez.
Tengo habitaciones donde guardo todas las líneas que escribí alguna vez, como éstas, que se acumulan en tochos de folios amarillentos, carcomidos y chinados que sobrevivieron rotundamente al paso de los años. Y todas las canciones que me enamoraron, que me hicieron sentir algo en algún momento de mi vida hasta el día de hoy. También todos los poemas que escribí y aquellos que leí y que se quedaron conmigo.
Tengo otra habitación para los sueños que he ido cumpliendo poco a poco. Me gusta entrar ahí cuando me siento débil, para fortalecerme, para ver de lo que he sido capaz hasta ahora y convencerme de que puedo con más. Con mucho más.
En otra están los momentos de felicidad total y absoluta, todos los instantes en que me sentí orgullosa de ser como soy; compartiendo espacio con todas aquellas personas que me han ayudado en el camino de una u otra forma; ya sea tendiéndome la mano para seguir caminando o abriéndome los ojos ante los baches del camino, aunque fuese a base de hostias. Mis amigos están ahí. Y mi madre. Esta es la habitación donde más tiempo trato de pasar últimamente. Me gustaría algún día trasladar toda mi ropa e instalarme definitivamente.
Hay también, habitaciones con candado. Son las prohibidas. Como es lógico, son las que más tientan, todo lo prohibido llama más. Pero para algo está el candado. Aunque a veces, consigo robarme la llave que guardo bajo la almohada y hago pequeñas incursiones nocturnas en ellas. Hay una que hace mucho que no abro, casi ni recuerdo lo que guardo ahí. En otra sé que guardo momentos amargos que tuve que afrontar. Sé que una está llena de soledad, rebosante. Las burbujas de soledad asoman por debajo de la puerta. Esa habitación en concreto tiene 2 candados. Nunca la abro, porque sé que está tan llena que si la abro luego sería imposible de cerrar.
Y, por supuesto, tengo una habitación para ti. Sólo para ti. "Tengo el cerebro lleno de trastos que te olvidaste de llevar". Procuro guardarlos todos ahí. Pero aún a día de hoy, sigo encontrando a veces cosas tuyas debajo de la cama. Qué podría contarte de las cosas que guardo ahí? Buff, infinidad. Cada vez recuerdo menos, porque cada vez guardo mejor la llave y me cuesta más encontrarla... La última vez que entré en esa habitación recuerdo haber visto tus cartas y tus fotos, nuestra fuente, el primer beso, la primera canción que te enseñé y el aroma de tu colonia impregnado en mi ropa. El cariño, los secretos y las noches sin fin. Todas las mentiras que hubiera querido que hubiesen sido verdad y la última frase que te dije. Me pregunto qué te hubiera dicho si hubiese sabido que era la última.
Muchas veces me propongo hacer limpieza, pero soy tan vaga que siempre desisto. Aunque dentro de mi desorden, yo encuentro mi orden. Me gusta tener cada cosa en su sitio y, aunque estén amontonadas, yo sé siempre, o casi siempre, dónde está cada una. Sé cuáles son las que puedo ver y las que no, aunque luego me pase mis propias normas por el forro.
Mi corazón es como una casa..., y habito en ella cada día.
servido por alea_09
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