"Hoy hace dos años que te fuiste. Y sigo pensando en ti. Sigo sin creerme que ya no estés aquí... , y lo que más me jode, es seguir sin saber, dos años después, dónde estás.
Hace dos años te escribí una carta donde te decía, entre otras muchas cosas, que yo te iba a recordar siempre, porque sabía que seguirías viviendo en mí mientras lo hiciese. Y así es. Ni siquiera he sido capaz de borrar tu número, aunque sepa que ya nunca lo voy a marcar. Dos años después, tú sigues estando aquí. Y pueden pasar veinte, treinta y seguirás estando aquí, en mí. Estás en el soplo de viento frío que no espero y que me hace temblar. Estás en cada letra y en cada nota que me emocionan. Estás en mi soledad. Y en cada sonrisa, como sonreías tú. Estás en cada minuto del reloj, latente. Y a lo lejos, en el horizonte, con el mar. Estás en la vida de cada niño que me sonríe por la calle, cómo se ríen... Y en cada baile bajo la lluvia que me da por hacer... Y en cada canción nueva que consigue sacar algo de mí. Estás en cada sueño que soñé. Y también en los grandes sueños que se me rompieron en pedazos entre los dedos de las manos... Nunca me abandonas, y la verdad, es que consigues darme fuerzas para seguir adelante. Has de saber que, lo poco que me dejaste, todavía pervive.
Como ves, yo sigo recordándote llena de vida, de colores, de naranja, como la sonrisa alegre que me despertaba cada mañana en el autobús del colegio..., y la mirada de plata inmensa, expectante...Tú sigues clara en mí. Tus risas, tu mirada dulce, tu voz..., tu voz hablándome siempre, tus sueños, la forma de tu letra, el sonido de tu nombre en el aula...
La sola posibilidad de que seas sólo un recuerdo para mí me devora el alma y consume mi mente. Me consumo en la impotencia de mi tiempo. Y sigo odiándome por tenerlo. Tiempo..., sólo es cuestión de tiempo. Unos lo tienen y otros no. A ti se te acabó en lo mejor, y a mí..., a mí me toca vivirlo sin saber cuándo se acabará. En el fondo..., sólo somos un puto reloj de arena.
Soy muy consciente de esto. Todo es cuestión de tiempo aquí. Todos tenemos una fecha, un día, de un mes, de un año. Da igual lo que te enmpeñes en luchar, ese día llegará. Lo peor es cuando el tiempo se le acaba a alguien a quien amas. Es la destrucción del alma. La mortal soledad la que nos espera al llegar a casa. No creo que haya muchas cosas más duras que ese sentimiento de vacío y de abandono, de abatimiento. La vida es una carrera hacia la muerte. Y tengo muy claro que yo, como todos, algún día llegaré a la meta. Cuando menos me lo espere me ocurrirá lo mismo que te ocurrió a ti y mi reloj también se partirá en mil pedazos...; y tampoco yo tendré tiempo para despedirme de nadie, no tendré un segundo para lamentarme, no podré decir una palabra, apenas me daré cuenta de que se acaba el juego para poder alzar la voz, para protestar, que quiero más...
Pero, no te voy a mentir, en un día como hoy no puedo evitar sentirme mal. Hoy me siento mal, me siento triste y melancólica, muy sola. Una soledad inhumana que se pega a los huesos. Hoy, todo está negro, oscuro, vacío. Sólo hay vacío. Sólo escucho el eco de mis letras. Hoy es como aquel domingo que parece nunca terminar... Siento como si ese domingo lluvioso lleno de aceite me atrapara de nuevo, volviera otra vez a mí, teniendo que revivirlo una y otra vez...., qué sensación tan real! La verdad es que sobrevivo a duras penas en el día de hoy.
Siempre que pasa algo así, decimos lo mismo pero es que no hay mayor verdad en el maldito mundo que ésta: hay que aprovechar el tiempo que tenemos porque nunca sabremos cuándo se acabará... y cuando llegue ese día todos querremos sentir que realmente hemos tenido tiempo para vivir. Ahora trato de no dejar en la boca frases perdidas. Soy capaz de ver la transparencia con la que deberíamos vivir y apenas vivimos. Soy capaz de darme cuenta del tiempo que perdemos en cosas inútiles y me siento muy mal conmigo misma y contigo cada vez que me faltan las ganas de vivir. Trato de ser una persona de la que estés orgullosa cada día. Espero algún día, en algún momento, conseguirlo.
Mil besos Sandra. Te quiero.
17 de Junio de 2009"